Ortodoncia en la infancia

Durante los primeros años de vida se pueden adquirir una serie de hábitos que deberían ser corregidos para evitar posibles problemas en crecimiento de la cavidad oral y así evitar el uso de ortodoncia. Obviamente, nada podremos hacer si el origen del problema bucodental de un niño es genético pero con estos consejos los padres seremos capaces de ayudar a conseguir el mejor desarrollo bucofacial de nuestros hijos en las causas que están en nuestras manos.

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Consejos para ayudar a prevenir maloclusiones en nuestros hijos

En la primera infancia es normal que muerdan todo aquello que encuentran a su alcance. Sin embargo, si el niño ya no se encuentra en fase de erupción de la dentición es conveniente corregir este comportamiento. Chuparse el dedo, morder objetos o las uñas puede resultar perjudicial para el desarrollo de los dientes, provocando importantes maloclusiones, especialmente si lo hacen de manera continuada o succionan con fuerza. El uso excesivo del chupete y prolongarlo más allá de los dos años también esta asociado a problemas bucales.

Tratar de prevenir este tipo de hábitos será esencial para el correcto desarrollo bucal de nuestros hijos, si no conseguimos remediarlo por nuestra cuenta siempre podemos pedir ayuda a un especialista para corregirlos.  

Introducir comida sin triturar en el momento preciso también es importante. Si tardamos demasiado en dar comida sólida a nuestros hijos estos no ejercitan sus maxilares y perjudica su correcto desarrollo. Por ello, a no ser que nuestro odontólogo o  pediatra nos indique lo contrario no debemos abusar de la comida blanda ni triturar en exceso más allá de la edad lactante.

El bruxismo afecta a casi un 20% de la población, incluidos los niños. El bruxismo consiste en hacer rechinar o apretar los dientes con fuerza durante el sueño o incluso el día. Este hábito puede tener consecuencias importantes como: el desgaste del esmalte, dolor en los músculos masticatorios, además de alteraciones en la mandíbula y fracturas dentarias. Si notamos que nuestros hijos rechinan los dientes o se despiertan con dolor en la mandíbula es recomendable consultarlo con el odontopediatra para que pueda valorarlo y solucionarlo.

También es esencial arreglar las  caries en los dientes de leche.  Al tratarse de dientes que van a caer a veces no se les presta la suficiente atención y son los encargados de mantener el espacio para el diente definitivo y pueden pasar la infección al diente que está creciendo por debajo.  En el caso que la pérdida de un diente se produzca antes de tiempo será conveniente evitar que se muevan las otras piezas para que no ocupen el sitio que necesita el diente definitivo para poder salir. Este espacio se conserva gracias a la colocación de los mantenedores de espacio. No siempre es necesario colocarlos pero en algunas ocasiones es imprescindible para evitar futuros tratamientos más complejos de ortodoncia.

Visitas regulares al odontopediatra y ortodoncista

Por todo ello, son muy importantes las visitas periódicas al odontopediatra desde el mismo momento en que empiezan a erupcionar los primeros dientes que suele ser sobre los 6 meses de edad. Entorno a los seis años, cuando ya empieza erupcionar la dentición definitiva será el momento de una valoración por parte del ortodoncista. En el caso de necesitar ortodoncia a esta edad se trata, generalmente, de tratamientos de ortopedia enfocada a corregir problemas de crecimiento de los huesos de la boca (paladar estrecho, mandíbula corta, mandíbula larga…) o de su posicionamiento (mandíbula posicionada hacia delante, asimetrías…).

Tipos de aparatos de ortodoncia

Dependiendo que tipo de maloclusión el especialista decidirá poner unos aparatos y otros.

Aparatos removibles

Se suelen usar durante la noche y parte del día. Sirven para corregir alteraciones muy concretas y cuantas más horas se lleva puesto el aparato, mejor suele ser el resultado.

Aparatos fijos

Van pegados a los dientes. Seguramente conozcáis los brackets  pero hay diferentes tipos de aparatos fijos que ayudan a corregir malos hábitos o a redirigir el crecimiento óseo como, por ejemplo, los disyuntores. El tratamiento a realizar variará según la edad y el tipo de alteración a corregir. Si el problema se detecta en una edad precoz no suele durar más de 18 meses. Al terminar, se continúan haciendo revisiones para controlar el crecimiento óseo y dental.

La infancia es la edad ideal para intervenir ante cualquier problema bucodental. Los huesos son todavía muy moldeables y los dientes se mueven fácilmente. Con una visita a tiempo al ortodoncista se pueden evitar tratamientos más complejos en edades más avanzadas. Sin duda conseguir cuanto antes una boca sana y una sonrisa bonita es una prioridad para mejorar la calidad de vida de nuestros hijos.

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